Aquellos que vivieron en la paradisíaca isla de Holbox la transición de los tiburones tradicionalmente llamados “Dominós” a los actuales “Whalesharks”; aprendieron algo de una comunidad pequeña que supo buscar la sustentabilidad: preservar es mas rentable que devastar.
Originalmente Holbox es un pueblo pesquero dedicado en especial a la pesca de langosta, regida por la temporada de veda. Actividad pesquera por demas riesgosa por lo tradicional de su técnica, con numerosos accidentes año tras año a raiz de la escasez del producto. Dicha escasez como consecuencia directa de la contaminación y diversos factores relacionados al maltrato del medio ambiente. Asi mismo Hol Box halló una salida sustentable a una industria que lamentablemente iba en descenso.
Ofreciendole a futuras generaciones de isleños un trabajo digno, basado en una actividad de conservación y respeto a la naturaleza. El “Dominó” dejo de ser un dolor de cabeza para los pescadores para convertirse en el sustento de una actividad productiva, basada en la preservación, respeto y ejemplo de desarrollo en la región.

Foto: Playa del Carmen, Carina Garabato
Playa del Carmen, corazón de la Riviera Maya ha pasado por alto en muchas ocasiones situaciones similares. Nunca detuvo su marcha de crecimiento para analizar objetivamente, como obtener un balance entre preservar el medio ambiente y generar ingresos a traves de él. Incontables son los ejemplos con saldo negativo referidos a esto que podrían enumerarse.
Pocos años atrás pescadores de la zona reportaron una concentración de tiburones en un arenal frente a la costa de la ciudad. Dicha área ya se encontraba diezmada por la construcción de un muelle de concreto que acabo con un poco mas que el encanto del Arrecife Jardines. Cabe mencionar que éste Arrecife constituye un pilar clave en la formación inicial de nuevos buceadores que serán potenciales turistas en el futuro. Esta área de concentración se ha transformado en una actividad digna de observación, esta demás describir la majestuosidad con la que esos peces se mueven entre los buceadores ávidos de una buena fotografia.

Foto: Valeria Mas toreando un tiburón Toro / Marimar Ponce
Atrás ha quedado el ansia por pescar los tiburones. La actividad del buceo ha generado, en tiempos considerados de temporada baja, una oportunidad para mantener a la comunidad subacuática atenta a lo que perfila ser un nuevo destino de buceo. Tiendas de buceo así como organismos de conservación trabajan sumados a la capacitación de guias locales en el buceo con Tiburones Toro en Playa del Carmen. Han desarrollado conjuntamente, conforme a las normas de seguridad y medio ambiente establecidas, un buceo absolutamente seguro y excitante.
Aún así la situación de esta especie puede llegar a sufrir un revés. Esta semana vimos llegar, atónitos, una embarcación con bandera japonesa contratada por el gobierno mexicano que, presionado por ciertos desarrollos hoteleros, rellenara con arena las playas, estos trabajos realizados sobre el área de los tiburones. A lo largo del tiempo se ha visto y comprobado que las obras de ingeniería ilegales realizadas han arrojado como resultado la pérdida de arena en las playas del centro.
Enfocandose en el caso particular de los “nuevos” Tiburones Toro, la draga Kaishuu estaría devastando el área de buceo con Tiburones Toro. Es éste un momento que debe considerarse oportuno para mostrarle al mundo que es posible el desarrollo económico, en un marco de respeto a la naturaleza y sin atentar contra las especies.
El hábitat de los Tiburones Toro en Playa del Carmen no debe peligrar por la ambición de algunos empresarios de la zona. Para eso debe alertarse a los habitantes de Playa y a los turistas de lo que acontece. De la resolución de esta situación no sólo depende la supervivencia de los tiburones, sino la de cientos de familias que hacen de esta actividad su modo de vida. Un modo de vida que ha probado ser sustentable y que puede tener un gran futuro si evitamos arruinar el hábitat de esta maravillosa especie.
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