En buceo, la escafandra es un traje especial que sirve para permanecer y trabajar debajo del agua. La clásica consiste en una vestidura de tela impermeabilizada, como el neopreno, provista de una junta estanca en las muñecas (para dejar las manos libres) y de una especie de armadura en la parte superior del tronco. A ella se puede atornillar un casco metálico provisto de mirillas para permitir la visión en distintas direcciones. Una suela de plomo en el calzado y un lastre suplementario en el pecho y la espalda sirven para compensar el empuje hidrostático descrito en el principio de Arquímedes y confieren al buzo la pesadez necesaria para aplicarse sobre el fondo del mar. La escafandra ha de ser tributaria de una embarcación a la cual tiene que estar unida por dos ligazones materiales. El primero es una cuerda de seguridad fijada en el cinturón a modo de arnés, que le permite comunicarse con la superficie con tirones convencionales y, sobre todo, iza al buzo cuando deba volver a ella. El otro lazo de unión es el tubo flexible, fijado en el casco, y por el cual, merced a una bomba manual o un compresor instalados en la embarcación, se suministra aire para su respiración. Una válvula impide al retorno del aire por ese tubo; otra da salida al exceso de aire que contiene la escafandra, la cual el buzo puede maniobrar para aumentar o disminuir su flexibilidad. Con escafandras de ese tipo se puede trabajar durante varias horas hasta unos 80 m de profundidad.
Escafandra de buceo autónoma.
Escafandra de buceo autónoma.
La escafandra rígida funciona como la anterior; se distingue sólo porque consiste en una armadura metálica provista de articulaciones que permiten los movimientos de las extremidades. Las manos se mantienen en el interior y accionan unas pinzas que las reemplazan exteriormente. Con esas escafandras se puede trabajar hasta unos 200 m. Sus dimensiones permiten incluso la instalación de aparatos de comunicación telefónica y de proyectores eléctricos.
Esas escafandras, materialmente unidas a una embarcación de la cual depende la respiración del buzo, han sido reemplazadas por escafandras autónomas, como la de los hombres-rana. En este caso la vestidura no es indispensable y solamente sirve para proteger al hombre del frío, por lo cual se aligera para adaptarla al cuerpo. El buzo lleva en el dorso unas botellas o tubos que contienen aire comprimido a elevadas presiones (unos 200kg/cm2). Un descompresor alimenta automáticamente la máscara del buzo en aire a la presión ambiente, o sea a la que tiene el agua a la profundidad a que se encuentra. Con aire artificial a base de helio, el submarinista puede descender a más de 600 m de profundidad.
Texto: wikipedia