Es fácil pensar que el uso personal de un individuo de estos productos no podría causar daño al inmenso fondo marino, pero si nos fijamos bien, estamos hablando de 78 millones de turistas que visitan áreas coralinas dejando entre 4,000 y 6,000 toneladas de protector solar flotando en el agua anualmente, ya que aproximadamente el 25% de lo que te embarras, es removido por el agua salada.
Así que básicamente eso, al escojer un protector solar, opta por los productos que contengan ingredientes naturales y protección UV física (dióxido de titanio y óxido de zinc) en ves de los químicos.
Afortunadamente, lo que protege a los corales, también es bueno para ti: los químicos que filtran UV que afectan los arrecifes, también son dañinos para tus propias hormonas.
Gracias a JM Mayren por este artículo, que apareció en la revista GREENGUIDE, una publicación de National Geographic con recursos para fomentar un consumo y formas de vida más saludables y responsables.
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